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A quien me volvió fría
Coles
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A quien me volvió fría in Ottawa, ON
By None
Current price: $1.61


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Cuando Vesta llega a Lisboa con su cámara, no imagina que esa última oportunidad — una exposición que montar, una ciudad por descubrir — la obligará a enfrentarse a su pasado.
Quira había sido la luz que ella intentó apagar. La sensualidad salvaje, la promesa de libertad, la herida que nunca quiso admitir. En un bar escondido entre los callejones de Alfama, Vesta la encuentra de nuevo: más hermosa que en la memoria, más frágil que en su imaginación.
Vesta comprende que el dolor no es un obstáculo, sino un espejo: ella, que había silenciado su cuerpo, dejado que la lengua se le quedara suspendida en la garganta, creído que el « frío » era la única alternativa a la destrucción. Ahora sabe que no está fría: está en espera.
Quira la invita a Nápoles — la ciudad que comparten, el mar que nunca habían mirado juntas — y allí, entre fotografías que tiemblan y olas que gritan, descubren que la pasión puede sanar, que la dependencia puede convertirse en elección, que el cuerpo puede volverse lengua materna.
Pero para ser verdaderamente ella misma, para ser « mía », Vesta debe sabotear la alegría que le fue negada, aceptar lo que ha sido y lo que puede llegar a ser. En ese proceso, Quira no es antagonista ni salvadora: es espejo y desafío.
Al final, en una sala iluminada por luces blancas y memoria, Vesta coloca la última foto. El título aparece en la pared: « Te hice fría ». Pero ella por fin respira y susurra: « No me hiciste fría. Me hiciste mía. »
Un viaje entre carne y lenguaje, arte y renacimiento, amor y autodeterminación. Una historia sáfica de dos mujeres que se encuentran, se pierden y se eligen.
Cuando Vesta llega a Lisboa con su cámara, no imagina que esa última oportunidad — una exposición que montar, una ciudad por descubrir — la obligará a enfrentarse a su pasado.
Quira había sido la luz que ella intentó apagar. La sensualidad salvaje, la promesa de libertad, la herida que nunca quiso admitir. En un bar escondido entre los callejones de Alfama, Vesta la encuentra de nuevo: más hermosa que en la memoria, más frágil que en su imaginación.
Vesta comprende que el dolor no es un obstáculo, sino un espejo: ella, que había silenciado su cuerpo, dejado que la lengua se le quedara suspendida en la garganta, creído que el « frío » era la única alternativa a la destrucción. Ahora sabe que no está fría: está en espera.
Quira la invita a Nápoles — la ciudad que comparten, el mar que nunca habían mirado juntas — y allí, entre fotografías que tiemblan y olas que gritan, descubren que la pasión puede sanar, que la dependencia puede convertirse en elección, que el cuerpo puede volverse lengua materna.
Pero para ser verdaderamente ella misma, para ser « mía », Vesta debe sabotear la alegría que le fue negada, aceptar lo que ha sido y lo que puede llegar a ser. En ese proceso, Quira no es antagonista ni salvadora: es espejo y desafío.
Al final, en una sala iluminada por luces blancas y memoria, Vesta coloca la última foto. El título aparece en la pared: « Te hice fría ». Pero ella por fin respira y susurra: « No me hiciste fría. Me hiciste mía. »
Un viaje entre carne y lenguaje, arte y renacimiento, amor y autodeterminación. Una historia sáfica de dos mujeres que se encuentran, se pierden y se eligen.

















