
Give the Gift of Choice!
Too many options? Treat your friends and family to their favourite stores with a Bayshore Shopping Centre gift card, redeemable at participating retailers throughout the centre. Click below to purchase yours today!Purchase HereHome
Albert Camus. La nostalgia de Dios
Coles
Loading Inventory...
Albert Camus. La nostalgia de Dios in Ottawa, ON
By None
Current price: $19.99


By None
Albert Camus. La nostalgia de Dios in Ottawa, ON
Current price: $19.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Coles
Albert Camus se asoma a través de sus personajes a casi todos los abismos del mundo contemporáneo. El Patrice Mersault de La muerte feliz es un trasunto del joven inquieto y audaz que explora los caminos de la felicidad. El Sísifo que desciende a recoger la piedra y el doctor Rieux que trata de aliviar a los enfermos desesperanzados de La peste dejan traslucir sus vivencias y aspiraciones más profundas. El Jean-Baptiste Clamence de La caída es un espontáneo profeta en el desierto del siglo XX porque su creador también lo era, aunque no siempre lo entendieran o le hicieran caso. También son hijos de las incertidumbres espirituales de Albert Camus el Daru que deja libre al árabe de El huésped y el ingeniero D. Arrast que hace de cireneo en La piedra que crece, y el Kaliayev que retrasa el magnicidio de Los justos para evitar la muerte de unos niños. Todos ellos, con sus anhelos y sus desazones y sus nostalgias, permiten adentrarse en el alma agitada y generosa de su creador. Todos ellos son exiliados del Reino. Todos ellos hacen verosímil la posibilidad de un Camus dichoso.
Albert Camus se asoma a través de sus personajes a casi todos los abismos del mundo contemporáneo. El Patrice Mersault de La muerte feliz es un trasunto del joven inquieto y audaz que explora los caminos de la felicidad. El Sísifo que desciende a recoger la piedra y el doctor Rieux que trata de aliviar a los enfermos desesperanzados de La peste dejan traslucir sus vivencias y aspiraciones más profundas. El Jean-Baptiste Clamence de La caída es un espontáneo profeta en el desierto del siglo XX porque su creador también lo era, aunque no siempre lo entendieran o le hicieran caso. También son hijos de las incertidumbres espirituales de Albert Camus el Daru que deja libre al árabe de El huésped y el ingeniero D. Arrast que hace de cireneo en La piedra que crece, y el Kaliayev que retrasa el magnicidio de Los justos para evitar la muerte de unos niños. Todos ellos, con sus anhelos y sus desazones y sus nostalgias, permiten adentrarse en el alma agitada y generosa de su creador. Todos ellos son exiliados del Reino. Todos ellos hacen verosímil la posibilidad de un Camus dichoso.

















