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De la herramienta al agente: la segunda ola de la informática
Coles
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De la herramienta al agente: la segunda ola de la informática in Ottawa, ON
By None
Current price: $1.99


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La tesis que vertebra este ensayo sostiene que la IA no constituye una revolución ajena a la informática tradicional, sino que representa su segunda gran fase de popularización. Para comprender esta afirmación, es necesario alejarse de la novedad del algoritmo y observar la historia de la computación como una serie de oleadas de abstracción.
La primera fase de popularización, que situamos a finales del siglo XX, fue la de la informática operativa . Su objetivo fue poner un computador en cada escritorio y en cada bolsillo. Fue la era del hardware ubicuo y de las interfaces gráficas. Sin embargo, a pesar de que miles de millones de personas tienen hoy acceso a una potencia de cálculo superior a la que llevó al hombre a la Luna, la gran mayoría sigue siendo "analfabeta funcional" en términos de computación profunda. Sabemos pulsar botones, navegar por menús y gestionar archivos, pero la lógica subyacente del código y la arquitectura del pensamiento computacional siguen siendo el dominio de una élite técnica.
La IA aparece como la segunda fase de popularización porque rompe esa última barrera. Si la primera fase popularizó la presencia de la máquina, la segunda fase populariza la capacidad de interactuar con su lógica sin necesidad de conocer su lenguaje. La IA es el puente que permite que el conocimiento experto y la capacidad creativa sean accesibles para quienes no dominan la sintaxis de la máquina. En esta segunda ola, la informática deja de ser un objeto técnico que debe ser dominado para convertirse en una infraestructura cognitiva que se adapta a nosotros. Esta "segunda popularización" es mucho más profunda que la primera: ya no se trata de quién tiene una computadora, sino de quién puede delegar en ella tareas de pensamiento complejo.
La tesis que vertebra este ensayo sostiene que la IA no constituye una revolución ajena a la informática tradicional, sino que representa su segunda gran fase de popularización. Para comprender esta afirmación, es necesario alejarse de la novedad del algoritmo y observar la historia de la computación como una serie de oleadas de abstracción.
La primera fase de popularización, que situamos a finales del siglo XX, fue la de la informática operativa . Su objetivo fue poner un computador en cada escritorio y en cada bolsillo. Fue la era del hardware ubicuo y de las interfaces gráficas. Sin embargo, a pesar de que miles de millones de personas tienen hoy acceso a una potencia de cálculo superior a la que llevó al hombre a la Luna, la gran mayoría sigue siendo "analfabeta funcional" en términos de computación profunda. Sabemos pulsar botones, navegar por menús y gestionar archivos, pero la lógica subyacente del código y la arquitectura del pensamiento computacional siguen siendo el dominio de una élite técnica.
La IA aparece como la segunda fase de popularización porque rompe esa última barrera. Si la primera fase popularizó la presencia de la máquina, la segunda fase populariza la capacidad de interactuar con su lógica sin necesidad de conocer su lenguaje. La IA es el puente que permite que el conocimiento experto y la capacidad creativa sean accesibles para quienes no dominan la sintaxis de la máquina. En esta segunda ola, la informática deja de ser un objeto técnico que debe ser dominado para convertirse en una infraestructura cognitiva que se adapta a nosotros. Esta "segunda popularización" es mucho más profunda que la primera: ya no se trata de quién tiene una computadora, sino de quién puede delegar en ella tareas de pensamiento complejo.

















