
Give the Gift of Choice!
Too many options? Treat your friends and family to their favourite stores with a Bayshore Shopping Centre gift card, redeemable at participating retailers throughout the centre. Click below to purchase yours today!Purchase HereHome
El artista de la cuchilla
Coles
Loading Inventory...
El artista de la cuchilla in Ottawa, ON
By None
Current price: $16.65


By None
El artista de la cuchilla in Ottawa, ON
Current price: $16.65
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Coles
Parece que Begbie, el psicópata de Trainspotting, se ha reformado. Pero el asesinato de uno de sus hijos desatará una espiral de violencia.
Begbie −el psicópata de aquella pandilla de inadaptados que protagonizaba Trainspotting − se ha reformado. Ahora vive en la costa de California, tiene una casa confortable y elegante, una esposa llamada Melanie y dos hijas, un nuevo nombre −Jim Francis− y una nueva profesión: es un escultor, reconocido por sus bustos distorsionados y mutilados de rostros famosos. Pero el pasado siempre vuelve, y, tras un extraño incidente durante un paseo por la playa en el que su familia se ve amenazada por dos tipos, su hermana llama para informar de que Sean, uno de los dos hijos de una relación previa que dejó en Edimburgo, ha muerto. Más concretamente: ha sido asesinado.
Begbie regresa al hogar, asiste al funeral de un vástago al que apenas conoció y, ante la falta de pistas de la policía, se pone a indagar por su cuenta. Estas andanzas detectivescas propiciarán el reencuentro con viejos conocidos, la destrucción de valiosos cuadros, el incendio de una casa, un reguero de cadáveres y diversas situaciones adrenalínicas de violencia extrema... hasta llegar a una resolución del caso del todo inesperada para el improvisado investigador. Mientras tanto, Melanie −que también ha aterrizado en Edimburgo cruzando el Atlántico− empieza a descubrir aspectos de la personalidad de su marido que ignoraba por completo...
El autor regresa al submundo de Trainspotting para hablar del pasado que nos persigue tirando de la novela negra en versión trepidante y ultraviolenta, con toques de humor feroz a costa del arte contemporáneo. Una nueva entrega del novelista escocés más desbocado, cafre y vibrante: ¡Irvine Welsh on fire!
Parece que Begbie, el psicópata de Trainspotting, se ha reformado. Pero el asesinato de uno de sus hijos desatará una espiral de violencia.
Begbie −el psicópata de aquella pandilla de inadaptados que protagonizaba Trainspotting − se ha reformado. Ahora vive en la costa de California, tiene una casa confortable y elegante, una esposa llamada Melanie y dos hijas, un nuevo nombre −Jim Francis− y una nueva profesión: es un escultor, reconocido por sus bustos distorsionados y mutilados de rostros famosos. Pero el pasado siempre vuelve, y, tras un extraño incidente durante un paseo por la playa en el que su familia se ve amenazada por dos tipos, su hermana llama para informar de que Sean, uno de los dos hijos de una relación previa que dejó en Edimburgo, ha muerto. Más concretamente: ha sido asesinado.
Begbie regresa al hogar, asiste al funeral de un vástago al que apenas conoció y, ante la falta de pistas de la policía, se pone a indagar por su cuenta. Estas andanzas detectivescas propiciarán el reencuentro con viejos conocidos, la destrucción de valiosos cuadros, el incendio de una casa, un reguero de cadáveres y diversas situaciones adrenalínicas de violencia extrema... hasta llegar a una resolución del caso del todo inesperada para el improvisado investigador. Mientras tanto, Melanie −que también ha aterrizado en Edimburgo cruzando el Atlántico− empieza a descubrir aspectos de la personalidad de su marido que ignoraba por completo...
El autor regresa al submundo de Trainspotting para hablar del pasado que nos persigue tirando de la novela negra en versión trepidante y ultraviolenta, con toques de humor feroz a costa del arte contemporáneo. Una nueva entrega del novelista escocés más desbocado, cafre y vibrante: ¡Irvine Welsh on fire!

















