
Give the Gift of Choice!
Too many options? Treat your friends and family to their favourite stores with a Bayshore Shopping Centre gift card, redeemable at participating retailers throughout the centre. Click below to purchase yours today!Purchase HereHome
El Precio de Ser Diferente
Coles
Loading Inventory...
El Precio de Ser Diferente in Ottawa, ON
By None
Current price: $17.99


By None
El Precio de Ser Diferente in Ottawa, ON
Current price: $17.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Coles
Detrás del dolor que Junior le había infligido, podía sentir algo diferente. Fue doloroso, sí, porque fue violento. Pero más allá del dolor, de la violencia, había algo que Romero no podía definir. Quería convencerse que había sido víctima de un acto abominable y que no volvería a pasar por ello. Pero la verdad es que, pensando en Mozart, la experiencia con Junior ya no le pareció tan terrible.
Mozart había despertado en él sentimientos que Junior había despertado antes, sin que él lo supiera.
Romero sabía que lo que le había atraído a Junior era el mismo sentimiento que ahora le atraía a Mozart. No era ni pasión ni deseo. Ni curiosidad ni perversidad. Era por instinto. Solo el instinto. Por una razón que Romero no podía explicar, se sentía tan atraído por los chicos como por cualquier chica.
Detrás del dolor que Junior le había infligido, podía sentir algo diferente. Fue doloroso, sí, porque fue violento. Pero más allá del dolor, de la violencia, había algo que Romero no podía definir. Quería convencerse que había sido víctima de un acto abominable y que no volvería a pasar por ello. Pero la verdad es que, pensando en Mozart, la experiencia con Junior ya no le pareció tan terrible.
Mozart había despertado en él sentimientos que Junior había despertado antes, sin que él lo supiera.
Romero sabía que lo que le había atraído a Junior era el mismo sentimiento que ahora le atraía a Mozart. No era ni pasión ni deseo. Ni curiosidad ni perversidad. Era por instinto. Solo el instinto. Por una razón que Romero no podía explicar, se sentía tan atraído por los chicos como por cualquier chica.

















