
Give the Gift of Choice!
Too many options? Treat your friends and family to their favourite stores with a Bayshore Shopping Centre gift card, redeemable at participating retailers throughout the centre. Click below to purchase yours today!Purchase HereHome
Mis abuelas y yo
Coles
Loading Inventory...
Mis abuelas y yo in Ottawa, ON
Current price: $14.99


Mis abuelas y yo in Ottawa, ON
Current price: $14.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook (2023 A)
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Coles
Huérfana de madre y con un padre funcionario imperial irresponsable y siempre ausente, Diana Holman-Hunt pasó su infancia y pubertad al cuidado de sus dos abuelas: la materna, en una gran casa de Essex, con multitud de sirvientes y una moderada disciplina, de la que la niña intentaba evadirse hablando con la estatua de un querubín y trabando amistad con un viejo pescador con fama de contrabandista; y la paterna, en una dejada mansión en Kensington, donde la viuda del célebre pintor prerrafaelita William Holman Hunt vivía enteramente consagrada a sus exquisitos recuerdos. A ambas solo las une su desdén por los «gustos plebeyos». Diana es una niña listísima, fantasiosa, algo embustera y no del todo obediente: su crianza entre una abuela que solo quiere entretenimiento y conductas «apropiadas» y otra que vive entre cucarachas y Van Dycks (y que apenas le da de comer pero la viste fastuosamente de Diana cazadora para llevarla a fiestas) es errática y caótica. Llega un momento en que la niña se siente como un baúl y conoce momentos de auténtico abandono. "Mis abuelas y yo" (1960) son unas memorias divertidísimas a pesar de sus aspectos dramáticos y están escritas con una lucidez que paradójicamente busca resaltar la confusión de una infancia muy accidentada.
Huérfana de madre y con un padre funcionario imperial irresponsable y siempre ausente, Diana Holman-Hunt pasó su infancia y pubertad al cuidado de sus dos abuelas: la materna, en una gran casa de Essex, con multitud de sirvientes y una moderada disciplina, de la que la niña intentaba evadirse hablando con la estatua de un querubín y trabando amistad con un viejo pescador con fama de contrabandista; y la paterna, en una dejada mansión en Kensington, donde la viuda del célebre pintor prerrafaelita William Holman Hunt vivía enteramente consagrada a sus exquisitos recuerdos. A ambas solo las une su desdén por los «gustos plebeyos». Diana es una niña listísima, fantasiosa, algo embustera y no del todo obediente: su crianza entre una abuela que solo quiere entretenimiento y conductas «apropiadas» y otra que vive entre cucarachas y Van Dycks (y que apenas le da de comer pero la viste fastuosamente de Diana cazadora para llevarla a fiestas) es errática y caótica. Llega un momento en que la niña se siente como un baúl y conoce momentos de auténtico abandono. "Mis abuelas y yo" (1960) son unas memorias divertidísimas a pesar de sus aspectos dramáticos y están escritas con una lucidez que paradójicamente busca resaltar la confusión de una infancia muy accidentada.


















